Una empieza a sentirse mayor cuando recuerda su etapa de facultad mejor de lo que en realidad fue... Bueno, ahora que lo pienso puede que no sea tan mayor, porque la realidad es que recuerdo perfectamente que de mi promoción sólo merecieron la pena un puñadito escogido de personas. Aunque en este vídeo no están todos los que son, los que están sí que lo son.
Aaaisss (suspiro) ¡qué tiempos aquéllos! (mira que os quiero perrillas... Y perrillo)
Cuando se nace mala, una no puede evitar ese picorcillo interior que le llama a morder pequeños perritos por la calle cuando sus dueños no le ven. Para un individuo realmente malo, no hay nada como huir de la escena tras cometer una de esas fechorías.
jueves 23 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
