En esto del feisbuk, como lo llama mi padre, me ha llegado hoy un enlace al blog Mi mesa cojea, mejor dicho, a la entrada que publica el propietario sobre el circo mediático que se ha formado en torno al crimen de la chica de Sevilla, en forma de receta para sacar tajada del tema. El contenido, manido y populista. La fórmula, repetitiva y pesada. Lo peor: los comentarios de la gente... No sé por qué razón tengo que leer algunas cosas -quizá , me he dajado llevar por la apariencia de seriedad, pero sobre todo porque no sabía que el tema trataba de lo que trataba, sino, lo lee mi tía Frasca- pero siempre acabo indignada y con ganas de contestar a unos y otros, y menos mal que ya he aprendido a no hacerlo, porque nunca he conseguido otra cosa que sentirme igual de imbecil que aquéllos a los que quería replicar.
Sin embargo, lo que en realidad pretendo hoy, querido lector imaginario, es hacer un perfil breve y topiquero del usuario que dedica su tiempo libre a comentar en blogs y foros varios. ahí lo dejo:
Tipo 1: El que se dedica a perder su tiempo sólo para decir que está de acuerdo (de paso, saluda a la prima Carmen que está en Madrid haciendo un máster y oye que me encanta tu programa)
Tipo 2: El que busca la puntilla a todo: no quiere polemizar, pero cree que el autor se ha pasado diciendo eso de los andaluces, que eso es generalizar, no todos son iguales. Es el germen de la discordia.
Tipo 3: Bufón agresivo: "me río de vosotros, perdedores ignorantes que perdéis el tiempo contestando a este perdedor ignorante". Todo un acierto a la hora de criticar lo ajeno. A este tipo es contraproducente provocarlo puesto que ha encontrado la fórmula para ganar cualquier debate: reirse del contrincante, diga éste lo que diga.
Tipo 4: El que reitera la afirmación del autor y va un paso más allá: "todos los andaluces son gilipollas, por mis güevos". Normalmente es la respuesta natural al Tipo 2, que le suele responder ofendido por sus insultos, prolongando la discusión hasta el infinito.
Tipo 5: El que se sale por la tangente. Sí, todo eso está muy bien, pero en el África Subsahariana lo pasan todavía peor, sino, mirad este enlace.
Tipo 6: El indignado. No se puede creer lo que lee, ni cómo es posible que se estén diciendo todas esas majaderías, es imposible que haya gente que piense así y jura por los dioses no volver a pisar esos lares. Este pobre en el fondo sabe que pinta poco en ese rincón, nadie le va a contestar y a nadie le va a importar que no vuelva. Normalmente digievoluciona en dos fases: pasa a leer sin escribir y luego opta por emplear su tiempo en otra cosa.
Yo acabo de dejar la fase de indignación. Hace tiempo que me quité de comentar y ya casi nunca me digno a seguir leyendo más allá de dos comentarios. Quizá algún día encuentre las fuerzas para dejar de leer a los ilustrados que acabo de describir.
Quizá.
Sin embargo, lo que en realidad pretendo hoy, querido lector imaginario, es hacer un perfil breve y topiquero del usuario que dedica su tiempo libre a comentar en blogs y foros varios. ahí lo dejo:
Tipo 1: El que se dedica a perder su tiempo sólo para decir que está de acuerdo (de paso, saluda a la prima Carmen que está en Madrid haciendo un máster y oye que me encanta tu programa)
Tipo 2: El que busca la puntilla a todo: no quiere polemizar, pero cree que el autor se ha pasado diciendo eso de los andaluces, que eso es generalizar, no todos son iguales. Es el germen de la discordia.
Tipo 3: Bufón agresivo: "me río de vosotros, perdedores ignorantes que perdéis el tiempo contestando a este perdedor ignorante". Todo un acierto a la hora de criticar lo ajeno. A este tipo es contraproducente provocarlo puesto que ha encontrado la fórmula para ganar cualquier debate: reirse del contrincante, diga éste lo que diga.
Tipo 4: El que reitera la afirmación del autor y va un paso más allá: "todos los andaluces son gilipollas, por mis güevos". Normalmente es la respuesta natural al Tipo 2, que le suele responder ofendido por sus insultos, prolongando la discusión hasta el infinito.
Tipo 5: El que se sale por la tangente. Sí, todo eso está muy bien, pero en el África Subsahariana lo pasan todavía peor, sino, mirad este enlace.
Tipo 6: El indignado. No se puede creer lo que lee, ni cómo es posible que se estén diciendo todas esas majaderías, es imposible que haya gente que piense así y jura por los dioses no volver a pisar esos lares. Este pobre en el fondo sabe que pinta poco en ese rincón, nadie le va a contestar y a nadie le va a importar que no vuelva. Normalmente digievoluciona en dos fases: pasa a leer sin escribir y luego opta por emplear su tiempo en otra cosa.
Yo acabo de dejar la fase de indignación. Hace tiempo que me quité de comentar y ya casi nunca me digno a seguir leyendo más allá de dos comentarios. Quizá algún día encuentre las fuerzas para dejar de leer a los ilustrados que acabo de describir.
Quizá.
