Cuando se nace mala, una no puede evitar ese picorcillo interior que le llama a morder pequeños perritos por la calle cuando sus dueños no le ven. Para un individuo realmente malo, no hay nada como huir de la escena tras cometer una de esas fechorías.
jueves 4 de junio de 2009
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3 comentarios:
Son preciosísimas, y muy tranquilas y buenas. Aunque ya tienen tres años, no será problema para que se adapten a una nueva casa
Guapa y buena gente... Que suerte tienen algunos barmans cordobeses!
:D
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