jueves 19 de marzo de 2009

Crueldad... ¿gratuita?

Hoy he decidido castrar la libertad sexual del único ser que hay sobre la tierra sobre el que ejerzo algún tipo de poder... Mi gata Noname (digo algún tipo por decir algo, porque en realidad creo que es ella la que me tiene acojonada)
Sí, duendecillos de Cornualles de mi cabeza, efectivamente: le he puesto una inyección antisexo, contra la humedad vaginal, anti "esos días".
¡Qué crueldad gratuita!, ¿no?... ¡¡Pos no!!: en primer lugar, me ha costado 13 lerus, y, en segundo, ha tenido tantos celos este último mes que la hemos pillado varias veces humedeciéndose sus ocho pezones mientras nos miraba con ojos lascivos.
Un miedo que hemos pasado...

Y hoy, al fin, su demonio interior se ha marchado de su cuerpo, ha vuelto a sus salmos y la vida contemplativa, su rostro rezuma paz y comunión con "Dioz".


Un miedo que estamos pasando...

1 comentarios:

tallero dijo...

Jeje, vaya con las mininas, si es que ya se les han subido las hormonas a la cabeza, están hechas ya unas adolescentes y quieren "mollear" ya. Yo también tuve gatas en celo, y no me veas el ansia que les entra, pero a ver, esa es la naturaleza, si has tenido que hacer esa "crueldad" es por su bien, jeje.