Cuando se nace mala, una no puede evitar ese picorcillo interior que le llama a morder pequeños perritos por la calle cuando sus dueños no le ven. Para un individuo realmente malo, no hay nada como huir de la escena tras cometer una de esas fechorías.

sábado 23 de agosto de 2008

Ainobii, los gadgets y la madre que me trajo al mundo, con perdón

(Usted perdone, mare mía, por el título)

No sé si será una conducta común a los mortales que se hacen un blog por primera vez, pero desde luego a mí ayer me entró la vena decorativa ansiosa por hacer de mi blog el más original y vistosillo.

A los dos seres humanos y dos o tres mosquitos de flexo que leen mi humilde blog no les habrá pasado inadvertido que le he puesto gadgets nuevos (el reloj, el calendario... coñitas de esas) Pero una vez que empiezas ya no puedes parar y como ves que queda bonito y es fácil, empiezas a querer sobrepasar los límites del buen gusto: que si una plantilla nueva y original, que si un fondo llamativo, que si un gadget original...

Al final ayer mi pobre blog era la bata de cola de la Pantoja y tenía más horteradas chomineras que una tienda de los chinos. Y, al fin y al cabo, si ni siquiera soy capaz de colocar mi estantería de ainobii sin que me aparezca medio código fuente encima de la cabecera del blog, y tampoco es que tenga mucho... Ni tampoco es que tenga aforo yo pa tanta mariconá, que me escocían los ojos intentando ver algo entre tanta cosa.

Yo me he puesto otra vez mi plantilla blanca de toa la vida y, mira, ya le pondré un Papa Noel cuando sea Navidad.


Para muestra un botón: mi maravillosa y discreta plantilla de ayer