Cuando se nace mala, una no puede evitar ese picorcillo interior que le llama a morder pequeños perritos por la calle cuando sus dueños no le ven. Para un individuo realmente malo, no hay nada como huir de la escena tras cometer una de esas fechorías.

martes 17 de junio de 2008

El Siracusano

Oyesss, ignorante que es una...
Resulta que de pequeña me encantaba leer un poema protagonizado por Paolo Boi, llamado el siracusano. El tal siracusano era un "del universo"en ajedrez y en una de esas se encuentra con el mismísimo diablo disfrazado de mujer.
Pos esso, que yo pensando que lo que leía era un cuento con moraleja y no, el tal Boi existió de verdad (aunque me imagino que lo del diablo disfrazado de mujer era una exageración, la chica no sería tan mala, digo yo)
Y, bueno, no sigo porque no hay nada que le haga quedar peor a uno que explicar algo que es vox populi para to cristo...
...
Mejor lo cuento entero...
pa refrescar ná más, ¿verdad?
Nada, que iba Boi por la calle silbando y se encontró con una hermosa dama, que, atraída por su fama (sin haberlo planeado), retó al maestro a una partida. Paolo Boi aceptó y,tras ganarla, la dama se transformó, dejando claro que era el demonio travestido y que estaba muy muy mosqueado. Tanto fue así que retó al siracusano a otra partida en la que se jugarían el alma del hombre...
En fin, como chorrada nostálgica no está mal, pero lo cierto es que la finalidad del poema es recrear dos partidas de ajedrez, de las que en la última no hay jaque mate sino que las piezas recrean una cruz en el tablero... ¿Cómo?Os preguntaréis...
¡A mí que me registren, leeros el poema coñio, que sois mu flojos!

Pablo Boi, el Siracusano (Siracusa, 1528 - Nápoles 1598), enfrentándose al Diablo
El poema que recrea esta historia es de la obra "Ajedrología", de Julio Ganzo. Editorial Ricardo Aguilera. Madrid, España. 1971.